Diseñador de fachadas online: qué decide gratis y qué no
Ver la fachada de tu casa con otro acabado ya no cuesta nada. Subes una foto, recibes varias propuestas y normalmente una de ellas encaja casi al instante. Hasta aquí el problema está resuelto mejor que nunca.
Lo que sigue sin resolverse es el paso siguiente. La imagen llega al contratista y la primera pregunta es siempre la misma: qué color, qué referencia, qué código. La imagen no puede contestar a eso, porque no nació para contestarlo.
Esta página trata de dónde está esa frontera. No de qué estilo queda mejor, sino de qué decisión ha tomado realmente el diseñador por ti y cuál solo parece tomada.
Dos decisiones que se confunden con facilidad
Un proyecto de fachada tiene dos capas que están relacionadas, pero que se compran de maneras completamente distintas.
| El aspecto | El producto | |
|---|---|---|
| Pregunta | Cómo va a quedar | Qué se compra y se coloca |
| Contenido | Proporción, despiece, combinación de planos, el color como impresión | Fabricante, carta, código del tono, cantidad |
| Quién decide | Quien vive en la casa y quien mira con él | El almacén de materiales, la tarifa y lo que hay en stock |
| Dónde falla | En ningún sitio, esto lo hace bien el generador | Cuando el aspecto se manda como si fuera una especificación |
Un diseñador de fachadas online, el generador de imágenes que hay detrás, trabaja solo en la columna de la izquierda, y ahí trabaja bien. Decide cuánta superficie queda lisa y cuánta lleva piedra, dónde termina el plano oscuro y empieza el claro, qué anchura tiene el recercado de los huecos y si el zócalo sostiene el conjunto o lo corta por la mitad. Son exactamente las decisiones que nadie es capaz de imaginarse en abstracto y que se reconocen al instante sobre la foto de la propia casa.
La columna de la derecha queda abierta. Y no es un defecto de la herramienta: es otra tarea. Un píxel en la pantalla no tiene fabricante.
Cuántos colores hay de verdad en el mercado español
Los números que siguen son de nuestro propio catálogo a 10 de agosto de 2026, para el mercado español. Aquí tenemos dos cartas de colores de pintura de fachada: Caparol con 1.754 tonos y Jotun con 1.098. Las 2.852 posiciones tienen código y coordenadas de color publicadas por el fabricante, así que se pueden comparar entre sí en lugar de mirarlas una al lado de otra.
Eso es lo que hicimos. Pasamos cada tono a un espacio de color en el que la distancia entre dos colores se aproxima a la diferencia que percibe el ojo, y preguntamos cuántos tonos de Caparol quedan si se fusionan los que en una pared nadie separaría.
| Con qué severidad se juzga la diferencia | Cuántos tonos realmente distintos quedan de los 1.754 |
|---|---|
| La diferencia se ve solo con las dos muestras juntas en la misma hoja | 1.611 |
| La diferencia desaparece en cuanto los tonos están en dos paredes distintas | 1.302 |
| Nadie llamaría a eso dos colores diferentes | 1.023 |
La última fila es la que importa: una carta que se anuncia con más de mil setecientos tonos ofrece del orden de mil colores que una persona describiría de forma distinta. Sigue siendo muchísimo más de lo que cualquiera necesita para una casa, y esa es justo la buena noticia: la noche en vela eligiendo entre dos tonos vecinos no cambia el resultado.
Sobre los oscuros conviene ser concreto, porque es donde más se rompen las expectativas. De las 1.754 posiciones de Caparol, 185 son oscuras de verdad, y solo 38 entran en el terreno de los muy oscuros. Una fachada oscura en España no se elige de la carta: se busca en un rincón muy pequeño de la carta.
Por qué no puedes buscar el color por su aspecto
Aquí aparece lo que no esperábamos al hacer las cuentas, y es la razón real por la que el paso del render al pedido se atasca.
De las 1.754 posiciones de Caparol, 745 tienen al menos un tono gemelo, es decir, otro tono de la misma carta que en una pared no se distinguiría del primero. La pregunta interesante es dónde está ese gemelo. Uno esperaría que estuviera al lado, en el mismo grupo de color, un peldaño más arriba o más abajo en la escalera: Agave 40 y Agave 45, por ejemplo.
No es así. La carta está ordenada en 284 grupos de color con nombre propio, y dentro de cada grupo los peldaños numerados son peldaños de verdad: de las 1.468 parejas de números consecutivos, solo 8 son indistinguibles. La escalera interna no engaña.
Los gemelos están en otra parte. De esas 745 posiciones, 719 tienen su tono más parecido en un grupo con otro nombre, y solo 26 lo tienen dentro del suyo. Los pares reales se leen así:
| Un tono | Su gemelo, con otro nombre | Diferencia |
|---|---|---|
| Agave 40 | Grüner Jaspis 20 | inapreciable |
| Agave 45 | Oase 20 | inapreciable |
| Alabaster | Mint 30 | inapreciable |
| Aquarell 15 | Lavendel 20 | inapreciable |
Y de ahí sale la consecuencia práctica de toda esta página. La carta no está ordenada por aspecto, y por eso no se puede buscar en ella con la impresión que te dejó el render. Recuerdas un beige cálido y crees que basta con encontrarlo; el beige que recuerdas aparece en cuatro familias distintas, con cuatro nombres que no se parecen entre sí, y ninguna de las cuatro se llama como tú lo llamarías. Buscar a ojo en la carta es trabajo de una tarde, y termina con la sensación de que no estaba el color que querías.
En el sentido contrario no hay problema: con un código en la mano, un tono es una cosa y solo una.
Qué decidió el diseño y qué estaba decidido antes
Esta diferencia se ve mejor de lo que se cuenta.

Mira las dos fotos como una lista de decisiones y no como una elección de color. El diseño decidió que el muro se cierra con revoco liso en vez de dejar la piedra vista, que las esquinas y los huecos se recercan en piedra labrada, que el zócalo pasa a mampostería, que el porche de hormigón se convierte en una terraza con escalera y barandilla de forja, y que las contraventanas van en verde azulado. El crema del muro es, de todo eso, la parte menos interesante, porque es la más fácil de cambiar.
Lo que el diseño no decidió: si ese revoco es un monocapa, un mortero de cal o un sistema con acabado acrílico. Si la piedra de las esquinas es sillería, aplacado o un mortero moldeado. Si las contraventanas son de madera, de aluminio lacado o de PVC. Las tres versiones de cada partida se parecen bastante en la foto y se diferencian en la factura por múltiplos.
Y hay una tercera categoría, la más tranquilizadora: lo que estaba decidido antes de empezar. La cubierta y la bajante de cobre aparecen iguales en las dos fotos. Media fachada suele estar así, y ahí el trabajo del generador no es proponer, sino elegir lo que convive con lo que no se toca.
El color no es la única partida
Para el mercado español nuestro catálogo incluye también revestimiento de fibrocemento: Cedral, 42 posiciones en dos gamas. Ese número, 42 frente a 2.852 tonos de pintura, dice algo por sí solo.
Un tono de pintura se especifica con un código. Un panel se pide con dos datos que van siempre juntos, la gama y el color, porque el mismo color no existe en todas las gamas y la gama decide el formato, el solape y el sistema de fijación. Es decir, el color deja de ser una decisión libre en el momento en que hay material: pasa a existir solo dentro de lo que ese material ofrece. Por eso el orden correcto es material primero y tono después, y no al contrario.
Cómo cruzar la frontera sin dar vueltas
- Primero el material, después el tono. El material decide el orden de magnitud del precio; el tono lo mueve poco. Al revés se elige un color para algo que todavía no existe.
- Haz una lista de planos, no de impresiones. Muro, zócalo, recercados, alero, canalón y bajante, barandilla, carpintería. El diseño cambia más planos de los que uno cuenta al mirarlo.
- Exige un código por cada plano. El nombre del tono se repite entre catálogos y se traduce mal; el código no. Escribe el nombre al lado, para que se entienda a simple vista.
- Comprueba la disponibilidad en España, no en el catálogo del fabricante. La carta es europea, el almacén no. Aquí es donde un proyecto aprobado se queda una semana parado.
- Decide el tono final sobre una muestra en tu propia pared. La pantalla es fiable para la proporción entre planos, no para el color absoluto.
El último punto importa más de lo que parece. Una visualización muestra muy bien si dos planos combinan entre sí. No es ni puede ser una medida del tono: cada pantalla está calibrada de otra manera y la luz de la habitación hace el resto.
Preguntas frecuentes
Sobre las marcas de esta página. Caparol, Jotun y Cedral son marcas de sus respectivos titulares. GetFacade no colabora con los fabricantes, no los representa y este material no está aprobado por ellos. Los nombres se citan para poder hablar de productos concretos.
Sobre los números. La composición de las cartas es la de nuestro catálogo a 10 de agosto de 2026 y cambia con la oferta de los fabricantes. La comparación de tonos se calcula sobre las coordenadas de color publicadas y no sobre los nombres; los nombres de los grupos se citan tal como aparecen en la carta del fabricante. No damos precios de forma deliberada: el material y la mano de obra varían por región, temporada y nivel de acabado, y una sola cifra media parecería aquí más firme que la realidad.
Sobre la pantalla. Un color en pantalla no es una muestra. Cada monitor está calibrado de otra manera y la luz de la habitación desplaza el resultado. Usa la imagen para el conjunto y para la proporción entre planos, y decide el tono sobre una muestra física en el muro de tu casa.
