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Programa de diseño de fachadas: qué decide de verdad

Quien busca un programa de diseño de fachadas suele buscar una cosa concreta: ver la casa terminada antes de pagar por terminarla. Eso hoy se resuelve en minutos y con la foto de la propia casa.

Lo que casi nadie tiene en cuenta al empezar es que la respuesta cambia por completo según la estantería en la que se acabe comprando. La misma casa, el mismo presupuesto y el mismo gusto dan lugar a dos proyectos muy distintos según se pinte la fachada o se revista con panel, y no por el precio: por cuántas opciones quedan sobre la mesa cuando llega el momento de pedir el material.

Esta página cuenta esos números para el mercado español, con nuestro propio catálogo delante.

Dos estanterías del mismo mercado, contadas

Las cifras que siguen son de nuestro catálogo a 23 de agosto de 2026, filtrado por lo que se vende en España.

AcabadoFabricantesReferencias activasCódigos de color distintos
Pintura de fachada22.8522.831
Revestimiento de fibrocemento14221
Mortero y revoco17753

La primera fila y la segunda no están en la misma escala, y esa es toda la cuestión. En pintura hay dos cartas, Caparol con 1.754 tonos y Jotun con 1.098, y prácticamente todas las referencias tienen un valor de color propio: 2.852 posiciones dan 2.831 códigos distintos, así que la carta casi no se repite a sí misma.

En panel ocurre lo contrario, y conviene mirar la resta despacio. Cedral se vende aquí en dos series, Click y Lap. Cada una lleva 21 colores. Sumadas dan 42 referencias, pero son la misma paleta dos veces: los 42 artículos se quedan en 21 colores. Lo que cambia entre una serie y otra no es el color, es la junta.

La resta que casi nadie hace antes de elegir

Hay una segunda pregunta que ordena el mercado y que no se ve mirando las cartas por separado: ¿cuántos de esos tonos se pueden conseguir en más de un sitio?

Cruzamos las dos cartas de pintura por su valor de color publicado. De los 2.831 códigos, solo 4 aparecen en las dos cartas a la vez. Es decir, Caparol y Jotun casi no se solapan: elegir un tono aquí es, en la práctica, elegir también el fabricante, y con él la tarifa, el plazo y el almacén.

Puesto junto a la fila del panel, el mercado español queda así:

  • pintura: unos 2.800 tonos distintos, pero cada uno atado a un único fabricante;
  • panel: 21 colores en total, y el color no depende de la serie que elijas.

Son dos formas opuestas de tener libertad. En pintura la elección es enorme y la decisión del proveedor viene dentro. En panel la elección es corta y se puede ver entera de una sentada, con la ventaja de que cambiar de serie no obliga a volver a elegir el color.

Qué decide entonces el programa

Ninguna de esas dos decisiones se toma mirando una imagen. Una imagen enseña proporción: cuánta superficie queda lisa, dónde termina el plano oscuro, qué anchura tiene el recercado, si el zócalo sostiene la casa o la parte por la mitad. Eso lo hace bien, y es justo lo que nadie sabe imaginar en abstracto.

Lo que aporta el programa por encima de eso es la otra columna: que el acabado que estás viendo corresponda a una referencia que existe, con fabricante y código, en el país donde está la casa. La diferencia se nota en el momento en que la propuesta sale de la pantalla y llega al almacén.

La misma vivienda con la fachada renovada en un tono claro, con recercados y zócalo diferenciados
Vivienda unifamiliar fotografiada desde la calle antes de renovar la fachada
Before
After
La pantalla acierta con la proporción entre planos. El tono final se confirma sobre una muestra en el propio muro.

El orden que ahorra rehacer el proyecto

Con los números encima de la mesa, el orden razonable se invierte respecto a lo que hace casi todo el mundo.

  1. Primero la estantería, no el color. Pintura o panel es la decisión que fija cuántas opciones vas a tener después. Tomarla al final significa descubrir a destiempo que el tono elegido no existe en el material elegido.
  2. Después el aspecto, sobre la foto de tu casa. Aquí es donde el programa hace su trabajo: proporción, despiece, combinación de planos.
  3. Después el código. El nombre del tono se interpreta, el código no. En el almacén se sirve la referencia por código.
  4. El presupuesto al final. La mitad de sus partidas depende del aspecto ya decidido, así que un presupuesto anterior al diseño se rehace entero.
  5. El tono final, sobre una muestra en tu pared. La pantalla es fiable para la relación entre planos, no para el color absoluto: cada monitor está calibrado de otra manera.

El punto uno es el que más tiempo ahorra en una casa española. Si el proyecto va hacia panel, la conversación sobre el color dura una tarde porque hay 21 colores, y el esfuerzo se traslada a la junta y al despiece. Si va hacia pintura, el color deja de ser el problema y pasa a serlo el fabricante, porque el tono viene con uno dentro.

Preguntas frecuentes

Un generador resuelve el aspecto: proporción, despiece, combinación de planos, el color como impresión. Lo que añade un programa de fachadas es la otra mitad, que el acabado que estás viendo corresponda a una referencia real, con fabricante y código, en el país donde está la casa. Un píxel no tiene fabricante, y el almacén sirve por código.
En nuestro catálogo, a 23 de agosto de 2026, para el mercado español hay dos cartas de pintura de fachada, Caparol con 1.754 tonos y Jotun con 1.098, que suman 2.852 referencias y 2.831 códigos de color distintos. En revestimiento de fibrocemento la cifra es otra escala: 42 referencias que se quedan en 21 colores.
Porque se vende en dos series, Click y Lap, y cada una lleva la misma paleta de 21 colores. Las 42 referencias son la paleta repetida, no el doble de elección. Entre una serie y otra cambia la junta y la forma de colocación, no el color, de modo que cambiar de serie no obliga a volver a elegir tono.
En España, casi nunca. Cruzando las dos cartas por su valor de color publicado, solo 4 códigos aparecen en ambas. En la práctica, elegir el tono es elegir también el fabricante, con su tarifa, su plazo y su almacén, así que conviene saber a qué fabricante lleva el tono antes de enamorarse de él.
Primero el material. Es la decisión que fija cuántas opciones quedan después: con pintura son miles de tonos atados cada uno a un fabricante, y con panel son 21 colores que se ven enteros de una sentada. Elegir el color antes que el material significa arriesgarse a que el tono elegido no exista en el material que finalmente se coloque.
Para la proporción entre planos y para saber si dos colores se llevan bien, sí. Para el tono en sí, no. Cada monitor está calibrado de otra manera y la luz de la habitación desplaza el resultado. Confirma el tono final con una muestra física en el muro de tu casa, con luz de día y también al atardecer.

Sobre las marcas de esta página. Caparol, Jotun, Cedral y Weber son marcas de sus respectivos titulares. GetFacade no colabora con los fabricantes, no los representa y este material no está aprobado por ellos. Los nombres se citan para poder hablar de productos concretos.

Sobre los números. La composición de las cartas es la de nuestro catálogo a 23 de agosto de 2026, filtrada por lo que los fabricantes venden en España, y cambia con su oferta. Los códigos distintos se cuentan sobre los valores de color publicados, no sobre los nombres. No damos precios de forma deliberada: el material y la mano de obra varían por región, temporada y nivel de acabado, y una sola cifra media parecería aquí más firme que la realidad.

Sobre la pantalla. Un color en pantalla no es una muestra. Usa la imagen para el conjunto y para la proporción entre planos, y decide el tono sobre una muestra física en el muro de tu casa.

Última actualización: 2026-08-23

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